Interregno
Este texto que aquí se ofrece no ocurrió, ni pretende haber ocurrido. Es apenas una simulación: una ficción deliberada, acaso tan ficticia como esas páginas que imaginan otros libros, otros autores y otros destinos.
Verá, es fácil, uno quiere ser aquel que sabe escribir, pero uno no es aquel. Uno es uno. Y este que somos no tiene nada que ver con aquel que queremos ser. Entonces al hacer un texto simulado, intentamos decir que estas líneas no son nada más que eso, una irrealidad que no pasó ni siquiera en sueños. No lea estas líneas, porque no son nada.
Es una prueba de tipografía y color, para ver el volumen, para ver cómo queda, para entender si es por acá, para mirar estilos, formas, tonos que sean genuinos.
Conviene, entonces, leerlo como se leen los delirios: sabiendo que alguna de sus formas puede parecer verdadera, pero que ninguna de ellas reclama el atributo de la realidad. Porque esto no es nada.
Además tenga por cierto que este texto quizás haya sido creado artificialmente -o no- y debe entenderse, en consecuencia, como un texto simulado por alguna máquina entre tantas otras máquinas. O por algun hombre sentado en una estación de servicio.
