Es el primer rasgo que se reconoce y el último que se olvida. El tono, el ritmo y la forma de decir hace que cada contenido tenga una identidad clara, reconocible y coherente con quien lo emite.
Todo contenido debe aportar algo real: una idea, una mirada, una utilidad. Se trata de construir sentido y autoridad.
Los contenidos funcionan cuando encuentran a su lector. Cada pieza se piensa en función del contexto, el momento y la plataforma, para que el mensaje llegue, se entienda y genere vínculo.
Ideas, frecuencia y plataformas
Este trabajo se despliega a partir de ideas claras, una frecuencia sostenida y una adaptación consciente a cada plataforma.
